El libro en el buró.

Opinión Película ROMA. Alfonso Cuarón.

Imagen13Al salir del Teatro Juárez, recinto donde se proyectó la Película Roma en Oaxaca. Un cúmulo de palabras trataban de argumentar mi opinión acerca de esta película. Al día siguiente, una amiga del trabajo me preguntó qué tal estuvo, resumí mi opinión en ésta frase: “Fue como un capitulo extendido de la Rosa de Guadalupe”. Con el transcurso de los días, finalmente encontré una homología que describe mi sentir sobre este filme: Roma fue como haber comprado un libro, cuyo autor es famoso por que sus anteriores entregas literarias fueron premiadas, además de tener una portada y tipografía estética, sin embargo, el argumento no aporta nada relevante a mi experiencia como espectador, más bien es una historia donde los clichés revolotean en los capítulos, tratándose de ocultar entre hermosas imágenes en blanco y negro.

Como creadora de historias, tenía expectativas de la remembranza que Cuarón cuenta al mundo, acerca de su infancia y la niñera que con tanto aprecio recuerda. El resultado es una película donde la protagonista, una joven indígena que desde las primeras escenas la vemos lavando pisos, alimentando a un perro que caga como si en lugar de uno fuera la manada completa, levantando ropa, sirviendo comida, cuidando niños; ¡Pues claro, para eso la contrataron! Sin embargo, se procura denotar el aprecio que la familia siente por ella, como permitirle sentarse en el suelo al lado de ellos que, cómodamente en la sala, ríen frente al televisor.

Roma resulta en un collage de escenas estéticas y agradables a la vista, pero algunas no guardan sentido: la enorme caca embarrada por el vehículo, Latin Lover como maestro de artes marciales, con vestuario y guión apto para un programa de comedia, el hombre disfrazado a la danza de los diablos que canta a un bosque que se incendia. La que a mi parecer es un mal chiste, es la secuencia de ella y su novio en el cine, que luego de decirle que sospecha estar embarazada, él dice que va al baño y ya no regresa. Y una mayoría de imágenes que remarcan la diferencia entre ricos y pobres, mientras los primeros festejan y bailan entre copas de cristal, lo otros se conforman en un sótano, o la mujer que soluciona el problema de no poder estacionar su carro, comprándose uno nuevo.

La película en un viaje de 360 grados, cuyo final lleva al espectador al punto de partida. Después de que la redención llega al corazón de Cleo en ese viaje a la playa, vuelve a la casa de la colonia Roma sin otra alternativa que subir a la azotea a lavar la ropa que se acumuló.

Hubiera sido más realista mostrar la realidad de las empleadas domésticas, sin accesos a servicio de salud, sin paga justa, extenuantes jornadas laborales y la mayoría sin derechos laborales. Mi abuela, oaxaqueña de origen indígena, trabajó como empleada doméstica y padeció muchas de estas injusticias.

Finalmente es la película del Señor Cuarón, que tiene dos premios Óscar en su experiencia como director. Tal vez sea meritorio agradecerle que con este filme, algunas personas de la clase elitista recordarán, quizá por un breve lapso, que su empleada doméstica es un ser humano con necesidades y posiblemente le sonreirán mientras les lleva el desayuno a la cama.

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